Pero, ¡agarrense! Lo peor es que los niños y niñas que tienen sobrepeso u obesidad, seguramente seguirán en esa condición en su vida adulta, teniendo más probabilidades de contraer padecimientos crónico-degenerativos como la temida diabetes, la hipertensión o enfermedades cardiovasculares a edades cada vez más tempranas.
Por eso, adiós a ese dicho de las abuelas de antes de “gorditos y bonitos”. Es por su bien físico y emocional, porque además son más propensos a ser víctimas de bullying escolar. Así que mis torremunz, para que nuestros hijos estén en su peso ideal, debemos tomar en cuenta lo siguiente:
- Limitar la ingesta energética procedente de grasas y azúcares (comida chatarra).
- Incrementar el consumo de frutas y verduras, leguminosas, cereales integrales y frutos secos.
- Evitar los alimentos con grandes cantidades de azúcar, grasa y sal durante la infancia, y así no les atrofiamos el sentido del gusto.
- Que hagan por lo menos 60 minutos de actividad física al día, ¡déjenlos que jueguen!
Para los más chiquitos y en etapa lactante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) nos recomienda torremonz:
- Empezar de inmediato la lactancia materna durante la primera hora de vida
- Practicar la lactancia exclusivamente materna durante los primeros seis meses de vida
- Introducir los primeros alimentos sólidos complementarios nutricionalmente adecuados para su edad, desde los seis meses, alternando con la lactancia materna hasta los dos años o más
Por último, recuerden que los alimentos complementarios deben ser ricos en nutrientes y en cantidades adecuadas, además de introducirse en cantidades pequeñas para evitar accidentes. Estos deben irse aumentando poco a poco conforme el niño o niña crezca, pero ojo, debemos aprender a identificar y respetar el apetito de tu hijo.
Es un hecho mis torremonz que no por servirles mucho significa que los alimentaremos mejor. Más de la mitad de las mamás y los niños reconocen que deben terminarse todo lo que se les sirve de comer, y esto no permite que el niño defina cuándo está satisfecho, generando a la larga malos hábitos de alimentación.
Después, los niños pequeños deben tener una alimentación variada y evitar alimentos complementarios ricos en grasas, azúcar añadido y sodio. Es terrible que 45% de los niños reconozca al refresco como parte de su dieta cotidiana o que casi en su totalidad reconozcan que todas las comidas se acompañan con pan o tortillas.
Por último, solo les quiero decir que fomentar la disciplina y buenos hábitos alimenticios es la mejor manera de garantizar su sano crecimiento, es una de las máximas pruebas de amor hacia ellas o ellos, y basta con ir al nutriólogo para que les haga una valoración y un programa adecuado a su edad y estilo de vida. Esto por su bienestar para así prevenir o erradicar la obesidad infantil.