La historia a través de las conservas caseras
Las conservas, son tan antiguas como el ser humano. Estas prácticas respondían a acumular alimentos en las épocas de abundancia para contar con ellos durante la escasez.
A través de la observación y la experiencia se aprendió que el frío o el sol (el calor) aumentaban el tiempo de conservación de los alimentos.
En la actualidad la elaboración de conservas caseras es una forma de aprovechar la materia prima que abunda en la época de producción y también de cubrir las necesidades de autoconsumo, mientras que en otros casos es una fuente de ingresos cuando el destino final es la comercialización.
Cualquiera sea el motivo, el esfuerzo, el tiempo y el gasto se recompensa con la satisfacción que proporciona el preparar uno mismo las propias conservas.
¿Qué es una conserva casera?
Es un procedimiento sencillo y natural que puede realizarse en el hogar con el fin de elaborar confituras, mermeladas, lácteos, dulces, licores y otras cosas ricas con frutas y hortalizas frescas de la estación.
Un alimento en conserva es aquel que ha sido sometido a un adecuado proceso de elaboración, con la finalidad de prevenir su deterioro microbiano y enzimático, permitiendo conservarse a través del tiempo, en óptimas condiciones, logrando un producto sano, saludable y seguro.
¿Quién invento las latas de conserva?
El comerciante inglés Peter Durand, inventó la lata de conservas el 25 de agosto del año 1810, con la patente número 3372.
Este hecho importante, al principio pasó desapercibido. Poco después, el norteamericano William Underwood, creó en Nueva Orleans la primera fábrica de alimentos en conserva enlatados. Sin embargo, todavía no se había inventado el abrelatas, cosa que ocurrió medio siglo después, por lo que la lata de conservas presentaba un grave inconveniente: abrirla cómodamente.
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